Jueves, 16 Noviembre 2017 19:36

Llanto sin término por el Hijo nunca llegado»- Lectura Infinita

Sentí el día de la Lectura Infinita, que, mis amigas allí presentes, tenían una estrecha afinidad de ideales. Eran doctas de sensibilidades, de identidades allende el mundanal ruido.

A MARICUSA ORNES, que me enseñó a conocer a Carmen Natalia, y es la creadora en 1963 del grupo de Poesía Correada que hizo el estreno mundial del poema Llanto sin término por el Hijo nuca llegado en el 1er Festival Interamericano de las Artes en el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico el 5 de octubre de 1982.

A MARÍA TERESA RUIZ DE CATRAIN, fraternal escritora, con quien cumplo el compromiso de darles las gracias al grupo de amigas que participaron en la Lectura Infinita de este trascendental texto de nuestra única mujer poeta profeta del siglo XX.

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«Llanto sin término por el Hijo nunca llegado cuya lema es: «De profundis clamavi ad te» […] este poemario, amén de ajustarse a los rigores de la convocatoria, acusa la presencia de un poeta auténtico de sentido y trascendencia. Se trata de una poesía intuitiva; poesía arrancada a la entraña misma de la existencia; poesía, también, de proyecciones metafísicas. La respiración natural da testimonio de sinceridad creadora. El verso libre, ancho, ajeno a la prisión de metros, pero, a su vez contenido, produce en el lector la sensación de “llanto” justo. Del surtidor de “mis insondables ríos desbordados” brota esta poesía hecha no a cincel sino a desesperado golpe de sangre. Lejos de cerebralismo inhibidor. He aquí un “llanto” que traduce un acto de sinceridad.

«Interesante poemario éste desde el punto de vista estilístico. La riqueza de símbolos, la exuberancia sinestésica, la metáfora en penumbra, diríamos que interior, sin estridencias del tambor, la anáfora, la antítesis levantan una majestuosa catedral poética. Véase, como ejemplo, el Llanto séptimo, espejo de nítida conciencia lírica, donde a los fatídicos cruces sombra-niño, sombra-surtidor, sombra-sueño se suceden decisivos redobles de fúnebres campanas que envuelven, como en misa, la vastedad de nuestro mundo afectivo. 

«Por su sentido, el poemario que nos ocupa se mueve dentro de la tradición occidental cristiana. La preocupación por el trasmundo, la idea de la libertad y la idea del sacrificio, la razón de vida, todas elaboradas a base de categorías netamente cristianas, son interrogantes que rematan en una visión cristológica del hombre.

«Si menester fuese hablar de fuentes, podríase decir que este poeta ha viajado por muchos mundos líricos. Reminiscencias hay de Los proverbios y de El Eclesiastés; sin duda, la tradición lírica hispánica ha dejado su huella; pero es de los poetas más recientes que se siente penetrado este poeta. Pablo Neruda, el último Pablo Neruda, y León Felipe le han sido fieles compañeros. Hay, también, ciertas brisas martianas que no son ajenas a un creador sincero. Sin embargo, y como debe ser, la nota personalísima es la que resalta.

«Convendría, no obstante, llamar la atención a este poeta en lo concerniente al poder sugeridor de la poesía. En ocasiones –Llanto décimo y sin término-, obsesionado por ráfagas de humana sinceridad, se hace muy explícito y menoscaba el encanto de la poesía. Cierto que estos mancharrones de retórica son harto escasos; mas hay que estar en constante guardia, a los fines de superarlos en próximas aventuras. »

Extracto del «LAUDO DEL CERTAMEN DE POESÍA, CONVOCADO POR EL ATENEO PUERTORRIQUEÑO. »
 
Firmado por el Jurado integrado por
 
Dra. Adriana Ramos Mimoso, Nimia Vicéns de Madrazo y Jorge Luis Morales.
 
Carmen Natalia, ca. 1939 Col. Isabel Martínez de Roques