Viernes, 16 Febrero 2018 15:52

Duarte múltiple II

-II-

En lo relativo a la ética, la moralidad y la transparencia, tenemos en Juan Pablo Duarte el modelo por excelencia y, al mismo tiempo, pionero e impulsor de esos valores en la República Dominicana. Tanto en lo personal como en lo público.

El 4 de febrero de 1844, desde su exilio en Curazao, y como respuesta a una carta de Francisco del Rosario Sánchez y de su hermano Vicente Celestino Duarte, en la que le pedían recursos para lucha independentista, Juan Pablo Duarte escribió a su madre y hermanos:
“El único medio que encuentro para reunirme con Uds., es independizar la Patria; para conseguirlo se necesitan recursos, recursos supremos, y cuyos recursos son, que Uds., de mancomún conmigo y nuestro hermano Vicente, ofrendemos en aras de la Patria lo que a costa de amor y trabajo de nuestro padre hemos heredado. Independizada la Patria puedo hacerme cargo del almacén, y a más, heredero del ilimitado crédito de nuestro padre, y de sus conocimientos en ramo de la Marina, nuestros negocios mejorarán y no tendremos por qué arrepentirnos de habernos mostrado dignos hijos de la Patria”.

La expresión más llamativa de esa conducta se produjo, en marzo de 1844, cuando la Junta Central Gubernativa lo envió al Sur, luego del triunfo de las tropas dominicanas frente a las haitianas, en la Batalla de Azua. Tras el diferendo con el general Pedro Santana sobre qué estrategia seguir en la nueva etapa de la lucha dominico-haitiana, la Junta le ordenó su regreso a la Capital.

El informe que Duarte remitió al Gobierno acerca de sus gastos en la expedición a Sabana Buey, Baní, constituye el primer documento de verdadera transparencia sobre el destino de fondos públicos. Había recibido un mil pesos. Al tesorero nacional de entonces, Miguel Lavastida, le detalló los gastos de la manera siguiente:
“Por gastos hechos en el camino: 1.00; Por raciones para el Estado Mayor y agregados a él desde su salida de Santo Domingo y su vuelta, 14 hombres sin contarme yo: 39.12; para papel blanco: 1.00; para 8 militares y bastimento: 1.00; al sargento Capriles, una ración atrasada: 50.00; para maíz: 2.00; al batallón Castillo por su buen comportamiento con los habitantes sin estar racionado, gratificación: 10.00; al comandante Rafael que estaba enfermo, para alimentos: 1.50; para la tropa, plátanos y raciones: 2.00; plátanos para racionar la tropa: 6.00; por un novillo para racionar la tropa: 20.00; un quintal de azúcar para la tropa: 4.00; por 4 platos de hoja-lata para la tropa: 4.00; por 2 cueros para las cajas de la tropa: 3.88; al capitán Martín Girón, enfermo: 16.00; al señor Ramírez, miembro de la Central: 10.00. Total: 173.00. Entregados a la Junta: 827.00. Total que recibí de la Junta: 1.000.00.”

A través de Duarte llegaron recursos económicos a la Guerra Restauradora: primero, el apoyo económico directo de Antonio Guzmán Blanco, representante del Ejecutivo venezolano, entregado al Padre de la Patria en sus propias manos. Sin embargo, al regresar a Venezuela en septiembre, con el objeto de obtener nuevo apoyo del gobierno, la coyuntura no fue favorable: el general José Desiderio Trías lamentó no poder cooperar en ese momento con la causa dominicana. Entonces, Duarte se decidió por “una colecta pública entre los amigos de los dominicanos para auxiliar a los restauradores”.

Con Melitón Valverde, que compartía con el Fundador de la República la misión diplomática en Venezuela, pero que había sido designado con funciones en Nueva Granada (Colombia), envió 806.96 pesos al Gobierno de la Restauración. Y nueva vez, el gobierno venezolano hizo otro pequeño aporte a la causa nacional por instrucciones del presidente Juan Crisóstomo Falcón: 300 pesos. En cuanto a la colecta pública, luego llegaron otras partidas que, al no poderse enviar, fueron devueltas. (En el manejo de los fondos públicos Duarte era bastante cuidadoso).

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Viernes, 16 Febrero 2018 15:49

Duarte múltiple

Juan Pablo Duarte es un personaje de múltiples facetas, que van desde lo netamente humano hasta aspectos relacionados con las diversas áreas en que desarrolló, lleno de pasión y con el mayor esmero, sus conocimientos, habilidades, destrezas y competencias.


El desarrollo de esas aristas son las que conforman en él un verdadero liderazgo, que hizo posible que conectara rápidamente con amplios sectores de la sociedad de su época; única manera de llevar a cabo sus propósitos independentistas, democráticos y de justicia social.


En esta miniserie trataremos de exponer, sucintamente, los aspectos más descollantes de su liderazgo; el sumun de su obra redentora: milicia, ética, moralidad y transparencia; patriotismo y dominicanidad, nacionalismo, vocación revolucionaria e internacionalismo; arte, estudio, intelectualidad e ideología; democracia, libertad, justicia, liberalismo, táctica y estrategia; constitucionalismo, humanismo, cristianismo; municipalidad, anti imperialismo, romanticismo; fe y compromiso; solidaridad; organización y disciplina.


Milicia: Al quedar constituida La Trinitaria, el 16 de julio de 1838, se le designó General en Jefe de los Ejércitos de la República y Director General de la Revolución. Asimismo, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y Vicente Celestino Duarte fueron designados coroneles, cuando se integraron a la organización secreta semanas después de constituida. Luego de proclamada la República, la Junta Central Gubernativa le ratificó a Juan Pablo el rango de General de Brigada.


Desde joven, se había integrado a la Guardia Nacional, como furrier (el Cabo que distribuye la comida entre las tropas), durante la ocupación haitiana. Se trataba de la conscripción militar, el servicio obligatorio que todo ciudadano debía desempeñar desde los quince hasta los sesenta años de edad, “si no pertenecía a la tropa de línea, ni era empleado del servicio judicial o desempeñara un puesto en la administración pública.” (Inoa, Orlando. “Biografía de Juan Pablo Duarte”, Editorial Letra Gráfica, Santo Domingo, R. D., 2008, p. 24).


Había ingresado a esa institución a los 21 años, en 1834; en 1842, fue nombrado Capitán de su Compañía, y ya en 1843 obtuvo el grado de Coronel. Esos conocimientos militares fueron aprovechados para la causa de los trinitarios, a quienes además de enseñanza política, se les preparaba militarmente.


Luego de proclamada la Independencia y de su regreso al país desde Curazao -al tiempo que era exaltado como Padre de la Patria por el Vicario General y Delegado Apostólico Tomás Portes e Infante- Duarte fue designado Comandante Militar del Departamento de Santo Domingo, con el rango de General de Brigada. En su condición de jefe militar, fue enviado el 21 de marzo, por la Junta Central Gubernativa, al Sur para acompañar al general Pedro Santana frente a las tropas invasoras haitianas, comandadas por el presidente Charles Gerard, tras la victoria dominicana del 19 de marzo en Azua.


Después de esos sucesos, el general Santana se retiró con su tropa a Sabana Buey, y luego a Baní, donde instaló su cuartel general. Allí parlamentaron los dos. Por primera vez, se encontraban los dos. Duarte le propuso realizar un ataque conjunto, pero fue en cada caso rechazado su plan. Mientras tanto, la Junta Central le instruyó regresar a la ciudad de Santo Domingo.


El 9 de mayo, Duarte le escribió a la Junta con el deseo de “pasar a Santiago para incorporarse al terreno de la guerra a prestar sus servicios en la expedición del ejército que por Constanza iría a caer sobre el enemigo en el valle de San Juan”. (Inoa, p. 97). La Junta no aceptó su propuesta; en cambio, encomendó esa misión a Mella.
Dentro de las acciones militares de Duarte, se destaca la asonada militar del 9 de junio (1844), con la que los trinitarios expulsan de la Junta Central Gubernativa a los sectores conservadores, que acordaban con Francia un protectorado a cambio de cederle la bahía de Samaná. El propio Padre de la Patria, en compañía de José Joaquín Puello, a la cabeza de 20 oficiales, se presentó en el Palacio de Gobierno de la Junta, para tomar pleno control de la situación. Francisco del Rosario Sánchez pasó a presidirla.


Otra demostración de que Duarte era un hombre de ideas, de acción y de armas: el hecho de que fuerzas militares organizadas lo proclamaran como presidente de la República; aclamación encabezada por Mella, especialmente desde los pueblos del Cibao.


El itinerario militar de Juan Pablo se corona con su firme presencia en los escenarios de la Guerra de la Restauración, cuando viene desde Venezuela, en marzo de 1864, a entregar, si era necesario, lo más preciado de su ser, en favor de la liberación del pueblo frente a la anexión española: su propia vida.

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La Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña conmemoró este mes los 205 años del nacimiento de Juan Pablo Duarte, padre de la patria, con una serie de actividades el miércoles 24 y el viernes 26 de enero 2018.

 

El miércoles, ofrecimos una charla sobre Juan Pablo Duarte que tuvo como expositores al historiador  Orlando Inoa, biógrafo de Duarte y al pintor Miguel Núñez, quien ha realizado numerosos retratos del fundador de nuestra República.

 

Los homenajes continuaron temprano la mañana del viernes con un izamiento de bandera que incluyó la participación artística del Coro Biblio, agrupación coral compuesta por empleados de nuestra institución, y del actor Iván García, colaborador nuestro en el área de Gestión Cultural.

 

A media mañana nos trasladamos al Altar de la Patria, funcionarios y empleados de la BNPHU, para depositar una ofrenda floral,. Una vez dentro del panteón, a los pies de la estatua del patricio, nuestro Director, Diómedes Núñez Polanco dedicó unas palabras en su honor.

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