Miércoles, 14 Febrero 2018 19:51

Una biblioteca para bebés

El equipamiento cultural Zona Nord, en Torre Baró, organiza talleres para niños de meses

Un bebé de pocos meses gatea por el suelo de la sala. A unos metros de él, varias madres tararean al unísono una canción a sus retoños, a los que sostienen en brazos. Lo hacen al compás de una profesora, que va guiándoles en esta andadura musical. La escena tiene lugar en la Biblioteca Zona Nord, en Torre Baró. Después, la profesora les recomienda a los padres distintos libros que incluyen estas canciones y pueden encontrarse en la biblioteca. Muchos, además, incluyen un cedé con la música.

Padres e hijos participan en un taller en el que los primeros cantan temas populares, como el Cargol treu banya, a sus pequeños. Además de fomentar el contacto físico entre ambos, los juegos de falda son un gran estímulo para los bebés. "La repetición de las canciones potencia el desarrollo cognitivo, crea lazos afectivos y estimula la memoria", explica Rosa Ferrer, psicóloga, monitora y responsable del Área Infantil de la biblioteca Zona Nord de Barcelona (Vallcivera, 3 bis), donde se realiza la actividad. "La transmisión oral forma la memoria colectiva", destaca Ferrer.

Para Bibiana Ruiz, una mujer de 38 años que acudió con su hijo, de dos años y medio, este tipo de actividades gratuitas rompen con la rutina y aportan muchos valores. "En vez de ver la tele en casa, aquí los niños interactúan entre sí", comenta Ruiz.

Laura Martín, una madre de 29 años, ha asistido a varios talleres, y también suscribe esta opinión. "Aprendes, estás acompañada y compartes una experiencia fuera del colegio", explica Martín. Estas dos madres son el perfil habitual de estas actividades de la biblioteca Zona Nord, a las que acuden mayoritariamente mujeres de entre 25 y 35 años.

FOMENTAR LA LECTURA

Este taller, de entre 30 y 45 minutos de duración, no es el único que realiza este centro cultural, especializado en educación emocional para los más pequeños. "Tenemos un fondo bibliográfico específico relacionado con esta faceta", remarca Ferrer. Cada mes la biblioteca lleva a cabo uno distinto, dirigido a niños de entre 6 meses y 3 años. "Siempre intento que sean lo más interactivos posible", cuenta la monitora del taller, cuya intención, dice, es "fomentar el hábito lector".

ESPECTÁCULO CON TÍTERES

Mañana 14 de febrero tiene lugar A la voreta del mar, un espectáculo lúdico que combina títeres, canciones y música en directo. Esta actividad se engloba en la Semana de las Emociones, un ciclo de charlas, talleres y narraciones de cuentos que se celebra esta semana. Entre el 12 y el 16 de febrero, para trabajar esa importante faceta de las relaciones humana. Esta es la quinta edición. "La educación emocional es un aspecto que debe empezar a trabajarse desde el nacimiento", asegura la psicóloga.

La siguiente cita para padres y madres y sus pequeños hijos es el 14 de marzo a las 17.30 horas con la actividad Paraules al bressol: contes i hàbits. "Explicaré cuentos breves que los más pequeños pueden tocar y experimentar", avanza Ferrer, quien confiesa que, aunque cada vez cuentan con más padres, "cuesta un poco que vengan".

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Instituciones como las bibliotecas tienen que jugar un papel moderador porque somos gestoras colectivas de derechos: de propiedad intelectual y de acceso a la información”.

Con esta expresión, Lucero Arboleda de Roa, directora ejecutiva de la biblioteca Emilio Rodríguez Demorizi del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) trata de resumir las dificultades que presentan estos espacios del conocimiento para proveer al usuario contenidos académicos pertinentes y de fácil acceso a través de las herramientas tecnológicas.

Explica que el acceso a la información está limitado al pago de licencias, por lo que todo lo que tienen en línea es propiedad de la academia ya sea porque lo ha comprado, recibido en donación o que cuenta con suscripción.

Pone de ejemplo que la academia tiene en forma virtual todos los documentos del proceso de reforma y capitalización de las empresas públicas porque le fue cedida. Sin embargo no puede hacer lo mismo con la colección de Emilio Rodríguez Demorizi, de la cual aunque es custodia aún quedan derecho de autor vigentes por descendencia.
De ahí que reitera que deben luchar entre la libertad de acceso y la preservación de derechos.

“Somos muy cuidadosos en esa labor de gestores colectivos de derechos aun cuando no se reconoce en la sociedad”.

Afirma que la vida intelectual es un derecho fundamental, y no pueden “fusilar a un autor poniendo sus obras sin ningún permiso” por lo que tienen que buscar medidas para garantizar el acceso preservando ese derecho.

Pone de ejemplo que documentos como las tesis, no salen de la biblioteca ni puede ser fotocopiadas por particulares e incluso aún el autor tiene que hacer un trámite para una copia.

Aspiración. Con millones de títulos, además del impreso, el Intec tiene una amplia colección de libros electrónicos y cada día crece (17,700 al momento de esta entrevista). Los estudiantes pueden acceder a ellos a través de diversas modalidades tanto en el campus o desde fuera.

Arboleda explica que aspiran a que la biblioteca esté en la “palma de la mano”, pero hay muchas restricciones por el tema del derecho de autor. Por ejemplo el catalogo en línea lo tienen disponible a través de cualquier dispositivo, pero el sistema de préstamos dependerá de la exigencia del proveedor, pues algunos permiten que el usuario los bajen a los dispositivos, otros con acceso en línea 24/7 y otro solo en el campus.

Aunque afirma que cada año la colección se enriquece, con el libro impreso se está volviendo más difícil. “Creíamos que iba a ser más fácil e incluso más sostenible económicamente y no ha sido así porque las grandes empresas prácticamente se van convirtiendo en monopolio y ellos ponen las reglas de juego e incluso quieren poner cuotas por número de veces que se baja un documento”.

Arboleda destaca que el Internet es una industria y lo que se accede libre es un porcentaje mínimo con relación a lo que tiene valor científico porque eso cuesta y se adquiere bajo licencia.

Recorrido. La biblioteca de Intec, así como los laboratorios, es parte de la estructura fundamental de la universidad, destaca Arboleda. De ahí que ese espacio de 3,600 metros cuadrados fue levantado en el centro del campus.

A diario llegan en promedio 1,000 usuarios, de los cuales el 15% son externos. Tiene un horario de lunes a viernes de 8:00 de a.m. a 10:00 p.m; sábados hasta las 5:00 de la tarde y los domingos hasta las 4:00.

Cuenta con espacios para grupos, docentes, hemeroteca, de acceso directo y para capacitar usuarios especializados en acceso a datos, servicio que se le brinda también a profesionales externos. Tiene libros electrónicos de literatura universal y obras cortas que se pueden llevar en tabletas para estimular la lectura en los jóvenes. También algunos están en audio.

Hay una estación para acceder al catálogo en línea y cuando se elige un libro se puede ver virtualmente el lugar que ocupa en la estantería y las publicaciones que están a su lado. Cuando se escoge un libro en línea aparece el resumen de la obra, los temas y cantidad de ejemplares disponibles.

La web tiene un buscador que rastrea autores por sus escritos o sobre ellos y además busca por palabras.

Uno de los orgullos de Arboleda es la sala dominicana del Intec, que ha sido depositaria de valiosas colecciones privadas, como apoyo a la preservación del patrimonio intelectual criollo, en su mayoría en humanidades. “Entendemos que sin esas raíces no es posible echar follaje”.

Y como anécdota sobre su importancia cuenta que desde España una joven que hacía un doctorado en literatura hispanoamericana pudo acceder a obras de Juan Bosch, luego vino al país a completar su investigación, logrando una tesis con máximos honores.

Vínculo social. Para Arboleda la biblioteca representa uno de los vínculos con la sociedad al destacar que la igualdad de oportunidad de acceso a la educación no es solo a través de lo formal, sino de los recursos que se pueda poner a disposición de todos sin intermediación.

Afirma que el primer rasgo fundamental de la biblioteca como instancia pública es el libre acceso a información con vocación de conocimiento y pluralidad a través de lo virtual y lo presencial.

Pero no se trata de una búsqueda desorganizada, expresa, sino a través de una estructura de conocimiento que tiene que ver con normas internacionales y criterios profesionales.

“El tema de formar individuos para que interactúen en el mundo del conocimiento, es una responsabilidad de la universidad”, expresó, al lamentar que no se está formando individuos para ser gestores de información con vocación de conocimiento, sino simple consumidores.

Es por esto que asegura la universidad se ha empeñado en ofrecer un espacio para la investigación y la generación de nuevos conocimientos, coexistiendo entre lo que está registrado en formatos tradicionales, impresos, multimedia y otras modalidades a través de herramientas tecnológicas que ayudan a buscar resultados pertinentes.
Igualmente dice se preocupa por la formación de sus usuarios a través lo que denomina “alfabetización informacional”.

Señala que el Intec enfatiza el tema de la lectura y la escritura a través de diversas estrategias.

“Que usted pueda hacer una búsqueda sin perderse en millones de páginas, sin perderse en millones de palabras, sino de la manera que el sistema le devuelve como respuestas es más coherente con sus expectativas”.

Arboleda considera que la biblioteca debe ser un espacio de continuación de lo que sucede en el aula para lo cual debe tener interlocutores válidos. “Es lo que normalmente no existe en la realidad y se ven alumnos muy desorientados y haciendo trabajos tipo copy page porque no se articula un equipo en torno a la docencia, en la cual el bibliotecario es una parte fundamental”.

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Ha finalizado el módulo de “Organización y representación de la información”, correspondiente al 1er. curso de habilitación de Auxiliar de Bibliotecas Públicas Municipales, que actualmente se imparte en el “Centro de Capacitación en Bibliotecología y Ciencias de la Información (BCI)” de la BNPHU, gestionado por la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y con la colaboración de la “Federación Dominicana de Municipios” (FEDOMU). 
 
Este curso procura fortalecer las competencias de los auxiliares que laboran en las diferentes bibliotecas públicas de nuestro país. En la foto, la Dra. Maricela Molina, instructora del módulo, posa junto con los estudiantes del curso.
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“La importancia de las bibliotecas en la labor creativa de los escritores” fue el tema que la escritora dominicana Angela Hernandez abordó como invitada a la “La tertulia de la Biblioteca Nacional”, efectuada el miercoles 10 de agosto de 2016, en el Salón de Tertulias de la BNPHU.
 
Con su habitual estilo pausado y claro, la ganadora del Premio Nacional de Literatura 2016 destacó la importancia de los libros y la lectura en el proceso de formación de las personas, y de cómo las bibliotecas garantizan el acceso democrático de los ciudadanos al mundo de los libros, facilitando el acceso gratuito a la informacion, al conocimiento y a la lectura.
 
“Sin bibliotecas no es posible desarrollar individuos más formados y creativos, capaces de tomar decisiones acertadas ante los problemas de su comunidad”, expresó la escritora, quien además, resaltó que “las bibliotecas públicas son obligación del Estado y deben ser una prioridad". 
 
La actividad, anunciada a través de nuestro portal web (bnphu.gob.do) y de nuestras redes sociales (facebook.com/bnphurd y @BNPHURD) contó con una participacion numerosa de contertulios interesados en el tema, entre los que se encontraba el destacado novelista dominicano Manuel Salvador Gautier.  
 
“La tertulia de la Biblioteca Nacional” que será celebrada el proximo miercoles 17 de agosto de 2016, a las 5pm, en el Salón de Tertulias de la BNPHU, tendrá como invitado al cantautor dominicano Pavel Núñez, quien charlará con los contertulios sobre “La canción de contenido: ¿sobrevive o desaparece?”.
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Las bibliotecas públicas son obligación del Estado y deben ser una prioridad"
(Angela Hernandez en “La tertulia de la Biblioteca Nacional”)



 

 

 

 

 

 

 

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"Recursos que se dejan de invertir en bibliotecas en el presente, tendrán que invertirse

en cárceles en el futuro" (Ángela Hernández en “La tertulia de la Biblioteca Nacional”)

 

 

 

 

 

 

 

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Por iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, desde 1997, en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se celebra el DÍA DE LA BIBLIOTECA, con el objetivo de concienciar a la sociedad de la importancia de la lectura y como homenaje y reconocimiento a la labor de los bibliotecarios.

Cada año se encarga a un escritor y a un ilustrador, ambos de reconocido prestigio, la redacción del pregón y el diseño del cartel que se difunde entre todas las bibliotecas de España, asociados e interesados. Este año las autoras seleccionados son Ledicia Costas y Elena Odriozola, Premio Nacional de Literatura Infantil e Ilustración 2015, respectivamente.
 
 
El acto conmemorativo tendrá lugar el día 24 de octubre, a las 18,00h, en la Biblioteca Regional de Madrid, Joaquín Leguina.
 
PREGÓN
 
“Una luciérnaga es una isla perdida en la noche más densa. Cien luciérnagas, una constelación misteriosa que marca el rumbo hacia otros universos. Así, con esa estrategia de luz, se organizan los libros que moran en las bibliotecas. Son caricias fosforescentes que incendian los sueños y recomponen los corazones grises hasta hacerlos recobrar su color rojo brillante.
 
Cualquier individuo que padezca el síndrome del corazón gris, debería ponerse en manos de un experto y visitar una biblioteca.
 
Para escribir un libro, además de hacer malabarismos con las palabras hay que ser una desvergonzada o un loco. Un atrevido, una excéntrica descontrolada. Llevar un calcetín de lunares, otro de rayas y los pelos de punta. Una cresta como las que lucen las cacatúas sería un peinado muy interesante para un escritor. Solo las mentes más disparatadas son aptas para escribir libros.   
 
Pero para custodiarlos no es suficiente con tener un desajuste en los cables cerebrales. Es indispensable ser de fuera. Un extraterrestre. Las bibliotecas albergan seres con antenas giratorias, cerebros millométricos que memorizan títulos rebuscados, rimbombantes, campanudos. Las personas que custodian libros siempre me han parecido criaturas singulares. Están dotadas de extremidades retráctiles que estiran y estiran hasta alcanzar aquel volumen al que parecía imposible acceder. Y a continuación, como si nada, se recomponen y todo vuelve a su posición natural. Parecen seres humanos, pero a poco que los observes percibirás que no son de aquí. Una de las cosas que más me fascina de los bibliotecarios es su cerebro. ¡Me parecen tan listos! Los libros fabrican pensamientos. Pasar tantas horas dentro de una factoría de ideas es bueno para tener un corazón rojo y brillante y una cabeza repleta de planes fantásticos.
 
Alguien me ha contado que el 24 de octubre es el Día de la Biblioteca. Sería genial organizar una fiesta con confeti y pompas de jabón. Celebrarlo por todo lo alto. Me encantaría vestirme para tal ocasión como el personaje de algún libro, sentarme en la mesa de una biblioteca de la ciudad donde vivo y esperar a que fuesen a visitarme.
 
En las bibliotecas puedes ser quien tú quieras. Desde Mary Poppins hasta Matilda. Atreyu, Drácula o incluso Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump. Puedes ponerte botas de pelo, plumas, zancos y sombreros. Sombreros! Eso es! Imagino a una pequeña lectora acercándose a mí discretamente, atraída por los colores y formas de mi sombrero:
—Sombrerera loca, ¡qué fiesta más maravillosa! Sería tan amable de servirme una taza de té?
 
Yo se la serviría con mucho gusto, poniendo cara de mujer refinada, y luego ambas haríamos ruido al tragar. Sonaría algo parecido a glup glup glup. Y antes de que nos diese tiempo de romper a reír de forma desenfrenada, aparecería el bibliotecario, como surgido de la nada, que para eso poseen la facultad de materializarse delante de ti en el momento más inoportuno, y nos advertiría de que las bibliotecas no son merenderos.
 
Hay que reconocer que son únicos custodiando tesoros. Extraterrestres con el corazón rojo y brillante. Qué cosa tan extraordinaria. ¡Feliz Día de la Biblioteca! Ledicia Costas”.
 
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Martes, 25 Octuber 2016 21:46

Las diez bibliotecas más bellas del mundo

El Diamante Negro. Copenhague

La Biblioteca Real Danesa es una joya de la arquitectura contemporánea. Su situación en el frente marítimo de la capital danesa, los tres puentes que la enlazan con la antigua biblioteca y su estructura de acero negro diseñada por el estudio Schmidt, Hammer & Lassen son excepcionales. Por dentro, cálida y humana, recubierta de madera y con amplias cristaleras por las que penetra la luz escandinava. Se inauguró en 1999. 

Biblioteca de la Basílica de San Francisco. Lima

Situada en el centro histórico de Lima, alberga unos 25 mil volúmenes entre los que se encuentran ediciones raras, incunables y crónicas Franciscanas del siglo XV al XVIII, así como algunos tomos editados en las primeras épocas de la imprenta en el Perú. Su decoración barroca es el escenario perfecto para comprender la trascendencia de su importantísimo fondo que también consta de seis mil pergaminos. 

Biblioteca Pública. Estocolmo

Cuando se inauguró en 1928, este edificio circular obra de Erik Gunnar Asplund, uno de los arquitectos más prestigiosos de principios de siglo XX, llamó la atenció por lo novedoso de sus formas y por el nuevo concepto que significó. Asplund importó de Estados Unidos la libertad del usuario de coger y reponer los libros y diseñó los muebles de la biblioteca según su situación y uso. Hoy sigue siendo una referencia.

 Trinity College. Dublín

Una de las bibliotecas más fotografiadas del mundo por su bella estructura de planta y sobreplanta completamente tapizadas de libros. La biblioteca de la Universidad de Dublín posee la mayor colección de libros y manuscritos del país que se reparten en ocho edificios distintos. El edificio de la Antigua Biblioteca, construido entre 1712 y 1732, tiene en la Long Room su sala más destacada, con 65 metros de longitud. El Libro de Kells, la joya de la biblioteca, contiene un texto en latín de los cuatro evangelios escritos con una caligrafía muy ornamentada, realizada con coloridos pigmentos.

Biblioteca Vaticana. Ciudad del Vaticano

Es una de las más antiguas bibliotecas del mundo y custodia una importantísima colección de textos históricos, entre los que destaca Codex Vaticanus (Códice Vaticano 1209), uno de los más antiguos manuscritos griegos de la Biblia, que se encuentra allí al menos desde el siglo XV. Está situada en las dependencias de los Museos Vaticanos, ricamente ornamentadas, y alberga también el Museo Sacro con objetos de arte medieval. Actualmente, la Biblioteca Vaticana tiene digitalizado todo su fondo.

Biblioteca de la Universidad Humbolt. Berlín

La más antigua de las universidades de Berlín estrenó en 2009 su nueva biblioteca, obra del arquitecto Max Dudler, que aglutinó los fondos de diversos centros esparcidos por la ciudad. Con una altura de 38 metros, el conjunto del edifico está formado por una enorme celosía de madera y cristal que dota de luz natural la gran sala central distribuida en terrazas escalonadas.

Biblioteca Nacional. Praga

Desde hace más de dos siglos el magnífico complejo del Clementinum, situado a orillas del Moldava, alberga la Biblioteca Nacional. Una maravilla barrroca con un fondo impresionante, todo ello tamizado por la luz blanquecina de la sala y la sensación de estar en un lugar donde el saber está por encima de todo.

Biblioteca Pública. Nueva York

Con tres millones de ejemplares, la biblioteca de Nueva York es la segunda más grande de Estados Unidos, tras la del Congreso situada en Washington DC. Su ubicación es magnífica, en pleno centro de Manhattan. El edificio neoclasicista, obra de Carrére y Hanstings, data de 1911 y tiene una gran explanada flanqueada por las esculturas de dos leones que simbolizan la verdad y la belleza. De su valiosimo fondo destacan una Biblia de Gutenberg, una carta de 1493 de Cristóbal Colón, la primera edición de los manuscritos de Shakespeare, de 1623, el Bay Psalm Book de 1640 (primer libro inglés publicado en América), una copia manuscrita del discurso de despedida de George Washington, y un primer borrador de la Declaración de la Independencia de Jefferson.

Biblioteca Pública. Trømso

De las más fastuosas bibliotecas del mundo con fondos históricos de incalculable valor, pasamos a una propuesta más modesta que se destaca por su amable y novedosa arquitectura y concepto. Situada más allá del Círculo Polar, se trata de una biblioteca hecha a escala humana en la que la luz es primordial, con espacios para la reunión y la tertulia, los juegos infantiles y el estudio.

Biblioteca Alexandrina. Alejandría

Dejamos en último lugar otra moderna propuesta con antiquísimas raíces. En 1987 se inició el proyecto de construir una nueva biblioteca que recuperar la esencia y la ubicación de la gran biblioteca de Alejandría, desaparecida 1600 años atrás. El edificio fue diseñado por el estudio de arquitectura noruego Snøhetta AS, un enorme cilindro de cemento, cristal y granito, realizado con materiales traídos desde Asuán para la fachada, dispuesta con bajorrelieves caligráficos de la mayoría de las lenguas del mundo. La nueva biblioteca está situada en el malecón de Alejandría, cerca del lugar donde se supone que se encontraba la antigua.
 
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SANTO DOMINGO. En los umbrales del cierre de la emblemática Librería La Trinitaria, Virtudes Uribe, alma del negocio capitalino, repasa su dilatada andadura de cuarenta años promoviendo obras nacionales, con la convicción de que ha cumplido su “misión histórica”.

Tomar la decisión de cerrar la librería ha sido el resultado de un largo proceso que la ha llevado a promover la venta del local del negocio, donde se han sentado varios premios Nobel, una autora Premio Cervantes y conocidos escritores dominicanos, lectores empedernidos y fieles tertulianos.

“Cuando se funda La Trinitaria había muchas librerías, solo en la zona colonial había 18, de las cuales solo quedan cuatro. Ahora hay una situación económica precaria. Fuera de este entorno han cerrado 10. El hecho de que uno considere que la situación del libro ha cambiado, se debe a las políticas públicas que se han impuesto ahora, que no protegen al libro”.

Entre cientos de libros, fotos de celebridades de la literatura como Mario Vargas Llosa, José Saramago, Elena Poniatowska y Julia Álvarez, expresa: “Cuando una bocina oficial con poder y dinero dice que la República Dominicana será República Dominicana digital, puedes entender que la parte del libro terminó”.

Recuerda que en el país está vigente todavía la Ley del Libro, que dispone la instalación de bibliotecas barriales y populares, medida que no ha sido aplicada.

Se queja de que en el país no existe la organización de bibliotecas en las escuelas públicas, que tendría que hacer el Ministerio de Educación. “No hay bibliotecas organizadas, de acuerdo al programa de estudios del alumno y al programa de enseñanza del maestro. No se debería abrir ninguna escuela sin que antes se instale la biblioteca, y lo que instalan es una sala con computadoras. En las escuelas que se inauguran ahora, yo no he visto que se instalan bibliotecas”, agrega.

Ahora pide a las autoridades gubernamentales que protejan el libro dominicano, pues está en crisis, que organicen las bibliotecas municipales y escolares y promuevan la lectura, a través de concursos estudiantiles.

“Hace falta darle al estudiante la motivación suficiente para que busque el libro, y la única forma es así, dándole concursos, ofreciéndole premios, motivándolo... De una forma solitaria es muy difícil, porque en realidad al muchacho no le gusta leer. Lo que le gusta es el chateo y contra eso tenemos que luchar”, argumenta.

Poco interés en las bibliotecas

Uribe lamenta el escaso interés que existe en las bibliotecas, hecho que considera grave, “porque en ningún país se abre un centro de enseñanza sin antes tener una biblioteca instalada”.

Agrega: “Tú visitas escuelas y colegios y pides que te muestren el área de la biblioteca, y el espacio existe. Están los tramos, están las mesas, las sillas y cinco libros viejos. Y mandan allí a los alumnos de castigo... Imagínate con lo que a uno le ha tocado luchar, y prácticamente con ese discurso de que hay que cambiar las mochilas por tabletas y a los maestros darles computadoras... Aquí hubo una vez un funcionario que dijo que aquí la era del lápiz y el papel había terminado. Eso es grave y cuando lo dice una persona que es escritor y ha tenido que ver con la educación es grave”.

Misión cumplida

La señora Uribe tiene la certeza de que su librería, situada en la Ciudad Colonial dominicana, cumplió su misión histórica.

“Han sido años difíciles. Los comienzos fueron muy duros. Nosotros comenzamos, no a vender libros dominicanos, sino libros de fuera, libros marxistas, en los doce años de Balaguer. Esos libros se vendían muy bien. Venían libros del Fondo de Cultura Económica, de Siglo XXI... Teníamos buena clientela. Se vendían inmediatamente. Era el boom. Después que vino la democracia, que vino el gobierno de Antonio Guzmán, que abrió las cárceles y trajo del exilio a los que habían tenido que irse y legalizó los partidos de izquierda, entonces el libro descendió”, dice.

Rememora que el libro carecía del atractivo que tuvo en la era de Balaguer, etapa en que de la librería se incautaron libros como “El diario del Che en Bolivia” y “El derrumbe de la democracia”. Entonces, tenía que ir al aeropuerto de Las Américas y a la Secretaría de las Fuerzas Armadas y “hablar inglés” para que les entregaran las obras importadas.

“Todo eso lo vivimos nosotros en los doce años. Fueron años difíciles. Luego con la apertura democrática, un día me senté con Juan Báez, mi cuñado, y le dije vamos a tener que vender esto o cerrarlo”, evoca.

Reflexionando sobre el nuevo contexto del negocio, le surgió la idea de vender libros dominicanos, decisión criticada en principio, pues muchas personas no confiaban en que ese producto, “mal escrito y mal editado”, tuviera aceptación comercial. Pero ella decidió promover las obras a través de exhibiciones.

La primera exposición la hizo en la Casa Rodrigo de Bastidas, en la Ciudad Colonial, con el apoyo de la entonces directora de ese museo, Rosa María Vicioso, a quien le agradece el entusiasmo con el que acogió su solicitud.

“La exhibición fue exitosa. Fueron gentes a las que les interesó el libro. Si no fue un gran éxito, tampoco fue un fracaso. Las ventas ni estuvieron malas ni buenas, pero yo me sentí muy satisfecha”, recuerda.

Posteriormente continúo haciendo exposiciones en universidades como UNIBE, APEC y PUCMM y en la Academia Dominicana de la Historia. Incluso hizo montajes en Santiago, La Vega y Moca. Para ella “fue una gran experiencia caminar los pueblos llevando el libro dominicano”.

Además, abrió un capítulo de edición de libros y publicó unas cien obras de historia y literatura, de escritores nacionales y residentes en el exterior.

“Hemos publicado a escritores dominicanos, sobre todo, pero libros de historia que sirvan de apoyo a los estudiantes. Lo que más se vende es la historia, el testimonio. Y después en literatura lo que más se vende es el cuento y la novela. La poesía se vende poco”, explica.

“Hemos publicado a escritores dominicanos, sobre todo, pero libros de historia que sirvan de apoyo a los estudiantes. Lo que más se vende es la historia, el testimonio. Y después en literatura lo que más se vende es el cuento y la novela. La poesía se vende poco”, explica.

Promoción del libro

En la década de los ochenta, la librería empezó a participar en la famosa Feria del Libro de Guadalajara, en México, luego de que su directora viniera al país e invitara personalmente a Uribe a concurrir, pues tomó en cuenta que el establecimiento tenía el gran fondo bibliográfico dominicano.

“Esa fue la primera vez que el libro dominicano salió a una feria internacional, a Guadalajara”, evoca. Después pudo participar en ferias realizadas en Venezuela y Costa Rica y en la Feria de Minería de México, donde recibió mucho apoyo del entonces embajador dominicano en esa nación, Pablo Mariñez. Posteriormente, cuando finalizó la gestión del diplomático en México no pudo volver más por falta de respaldo gubernamental.

La librería La Trinitaria ha sido clave para colocar el libro criollo en bibliotecas de Estados Unidos y Europa. “Nosotros, relata Uribe, les vendemos a personas que tienen contratos con bibliotecas de universidades y visitan la República Dominicana. Ahora van a venir a la feria a comprar libros que ya están vendidos a bibliotecas de los Estados Unidos y de Europa. Eso es esencial, que el libro dominicano salga del país. Ellos compran y se llevan hasta cien cajas de libros y los venden a las bibliotecas. Tú vas ahora mismo a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y visitas la parte dominicana y ahí está todo al día”.

Anualmente, la librería publica un catálogo con las novedades bibliográficas y lo distribuye “al mundo”. Por eso, Uribe recibe diariamente llamadas desde Puerto Rico, Estados Unidos, “y de dónde sea”, de personas interesadas en alguna obra criolla. “Particularmente yo me he preocupado porque el libro dominicano se difunda y se distribuya”, enfatiza.

Distribución de las obras

Recientemente, el ministro de Cultura, Pedro Vergés, expresó a Diario Libre su interés de crear una distribuidora de libros, y al respecto Uribe valoró la idea del funcionario, arguyendo que respalda a todo el que piense en apoyar al libro, que a su juicio está en crisis.

“Pero no es solamente la distribución del libro, argumenta, es también su difusión. Hay que motivar a la gente para que lea, porque no hay política de motivación”, expresa. Además argumenta que los ministerios de Cultura y Educación deben organizar concursos que fomenten la lectura, en torno a la conmemoración de fechas conmemorativas de hitos nacionales como la Restauración, la Guerra de Abril y la Independencia Nacional.

A su juicio el problema es la falta de motivación y de incentivo a la lectura. “¿Tú quieres biblioteca mejor instalada y más completa que la Biblioteca Antillense Salesiana, formada por el padre Jesús Hernández?”, pregunta.

“Ese hombre la ha hecho sin ningún apoyo, y es excelente. Es la mejor biblioteca que hay en este país. ¿Tú crees que puede haber escuelas y colegios sin bibliotecas organizadas? Entonces no critiquemos el sistema de enseñanza. Esa es una piedra básica: el libro. ¡Ah!, pero creen que cuando meten diez computadora, es una maravilla. No. Fuera de aquí, hay libros y tecnología”, recalca.

Noticia tomada del periodico : Diario Libre
https://www.diariolibre.com/revista/cultura/virtudes-uribe-una-larga-y-fructifera-andadura-promoviendo-el-libro-dominicano-LN6870278

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Debajo de las calles de un barrio de Damasco, hileras de estantes contienen libros rescatados de edificios bombardeados. En los últimos cuatro años, durante el asedio a Darayya, los voluntarios han recogido 14.000 libros de casas dañadas por los bombardeos.

Se llevan a un lugar mantenido en secreto por temor a que sea blanco de las fuerzas gubernamentales y pro Assad, y los visitantes tienen que esquivar las balas y proyectiles para llegar al espacio de lectura subterráneo.

Se le ha llamado biblioteca secreta de Siria, y muchos lo ven como un recurso vital.

"En cierto sentido, la biblioteca me devolvió la vida", le dice a la BBC un usuario sistemático, Abdulbaset Alahmar.

"Yo diría que al igual que el cuerpo necesita alimento, el alma necesita libros".

Presiones religiosas o políticas han hecho que los libros se hayan ocultado a lo largo de la historia, ya sea en alijos secretos o colecciones privadas. Estos son algunos de los casos más célebres.

La cueva biblioteca

Al borde del desierto de Gobi en China, parte de una red de santuarios rupestres de Dunhuang llamada "Grutas de mil Budas" estuvo sellada por casi 1.000 años.

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En 1900, el monje taoísta Wang Yuanlu - guardián no oficial de las cuevas- descubrió la puerta oculta que conducía a una cámara llena de manuscritos que datan del siglo IV cuarto al siglo XI.

Las autoridades provinciales mostraron poco interés en los documentos, pero la noticia de la cueva se propagó, y el explorador de origen húngaro Aurel Stein los convenció de que le vendieran cerca de 10.000 manuscritos.

Delegaciones de Francia, Rusia y Japón le siguieron, y la mayor parte de los textos antiguos salieron de la cueva.

A pesar de ello, muchos de los manuscritos originales pueden verse ahora: una iniciativa para digitalizar la colección fue lanzada en 1994.

El Proyecto Internacional Dunhuang -dirigido por la Biblioteca Británica, con socios en todo el mundo- significa que, como dice The New Yorker, "ahora se puede examinar el mapa de estrellas más antiguo en el mundo, leer una oración escrita en hebreo por un comerciante en su camino desde Babilonia a China, (...) examinar un contrato fijado para la venta de una esclava para cubrir una deuda del comerciante de seda".

Nadie sabe por qué la cueva estaba sellada.

Uno de los documentos de Dunhuang, el Sutra del Diamante, es una obra sagrada budista clave: de acuerdo con la Biblioteca Británica, la copia en la cueva se remonta a 868 y es el libro impreso completo y fechado más antiguo que se haya descubierto hasta ahora.

Los secretos del Vaticano

La ubicación de otro alijo oculto de textos religiosos se ha conocido desde que fue fundado en 1612.

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Sin embargo, eso no ha impedido que sea objeto de teorías de la conspiración.

El Archivo Secreto del Vaticano cuentan con correspondencias papales que se remonta a más de 1.000 años, y apareció en la novela "Ángeles y demonios" de Dan Brown, en la que un "experto en simbología" de Harvard se enfrenta a los Illuminati.

El Papa León XIII permitió por primera vez que estudiosos cuidadosamente escogidos lo visitaran en 1881, y ahora muchos documentos pueden ser vistos por los investigadores. El acceso a las áreas de archivos sigue prohibido.

Ubicado en un búnker de hormigón, que forma parte de un ala detrás de la basílica de San Pedro, los archivos están protegidos por guardias suizos y policías del Vaticano.

Contiene la correspondencia entre el Vaticano y figuras como Mozart, Erasmo, Carlomagno, Voltaire y Adolfo Hitler y la petición del rey Enrique VIII de anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Cuando esta fue rechazada por el papa Clemente VII, Enrique se divorció de ella y provocó la ruptura de Roma con la Iglesia de Inglaterra.

También está el decreto de 1521 del Papa León X excomulgando a Martín Lutero, una transcripción escrita a mano del juicio contra Galileo por herejía y una carta de Miguel Ángel, donde se queja porque no le habían pagado el trabajo en la Capilla Sixtina.

Más que otro ladrillo en la pared

Defendido no por la guardia armada, sino por siglos de olvido, una colección en el Cairo Viejo (Fustat), de Egipto quedó olvidada hasta que un judío rumano reconoció su importancia.

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Jacob Saphir describió el alijo en un libro de 1874, pero no fue hasta 1896, cuando las hermanas gemelas escocesas Agnes Lewis y Margaret Gibson mostraron algunos de sus manuscritos al académico Salomón Schechter de la Universidad de Cambridge que el hallazgo se hizo ampliamente conocido.

Ocultos en una pared de la sinagoga Ben Ezra estaban casi 280.000 fragmentos de manuscritos judíos, el conjunto de lo cual se ha dado en llamar el Genizá de El Cairo.

Según la ley judía, los escritos que contienen que el nombre de Dios no se pueden tirar: los que han caído en desuso se almacenan en un área de una sinagoga o el cementerio hasta que puedan ser enterrados. El repositorio se conoce como Genizá, que viene del hebreo y originalmente significaba "esconderse", y más tarde pasó a ser "archivo".

Durante 1.000 años, la comunidad judía en Fustat depositó sus textos allí. Y el Genizá de El Cairo quedó intacto.

Los fragmentos revelan que los comerciantes judíos colaboraron con los cristianos y musulmanes; que los judíos fueron tratados con más tolerancia de lo que se creía previamente, y que el antisemitismo era menos común de lo pensado.

Entre líneas

En 2013, el historiador de libros medievales Erik Kwakkel describió un "notable descubrimiento" realizado por estudiantes en la Universidad de Leiden.

"Mientras estaban revisando sistemáticamente los restos de encuadernación en la biblioteca", escribió en su blog, encontraron "132 notas, cartas y recibos de un tribunal no identificado en la región del Rin, apuntados en pequeños trozos de papel. Estaban ocultos dentro de la encuadernación de un libro impreso en 1577".

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Los fragmentos eran ejemplos de desperdicios reciclados por los encuadernadores.

Incluyen recibos, solicitudes a los criados y listas de compras, y es una colección rara para los historiadores. "Mensajes como estos nos llevan lo más cerca posible a la sociedad medieval real que se puede lograr", escribe Kwakkel.

Y es una colección que podría ser mucho más grande de lo que se pensaba.

Usando una tecnología de rayos X creada para mirar debajo de la superficie de las pinturas y detectar las primeras etapas de composición, Kwakkel ha desarrollado una manera de ver a través de las frágiles encuadernaciones de libros. En octubre de 2015, comenzó a escanear antiguos libros impresos en la Biblioteca de la Universidad de Leiden.

Aunque la tecnología debe mejorarse, es un proceso que podría revelar una biblioteca secreta dentro de una biblioteca.

"Podríamos ser capaces de acceder a una "biblioteca" medieval oculta si somos capaces de acceder a los miles de fragmentos manuscritos escondidos en las encuadernaciones", dijo.

 

 

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