Instituciones como las bibliotecas tienen que jugar un papel moderador porque somos gestoras colectivas de derechos: de propiedad intelectual y de acceso a la información”.

Con esta expresión, Lucero Arboleda de Roa, directora ejecutiva de la biblioteca Emilio Rodríguez Demorizi del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) trata de resumir las dificultades que presentan estos espacios del conocimiento para proveer al usuario contenidos académicos pertinentes y de fácil acceso a través de las herramientas tecnológicas.

Explica que el acceso a la información está limitado al pago de licencias, por lo que todo lo que tienen en línea es propiedad de la academia ya sea porque lo ha comprado, recibido en donación o que cuenta con suscripción.

Pone de ejemplo que la academia tiene en forma virtual todos los documentos del proceso de reforma y capitalización de las empresas públicas porque le fue cedida. Sin embargo no puede hacer lo mismo con la colección de Emilio Rodríguez Demorizi, de la cual aunque es custodia aún quedan derecho de autor vigentes por descendencia.
De ahí que reitera que deben luchar entre la libertad de acceso y la preservación de derechos.

“Somos muy cuidadosos en esa labor de gestores colectivos de derechos aun cuando no se reconoce en la sociedad”.

Afirma que la vida intelectual es un derecho fundamental, y no pueden “fusilar a un autor poniendo sus obras sin ningún permiso” por lo que tienen que buscar medidas para garantizar el acceso preservando ese derecho.

Pone de ejemplo que documentos como las tesis, no salen de la biblioteca ni puede ser fotocopiadas por particulares e incluso aún el autor tiene que hacer un trámite para una copia.

Aspiración. Con millones de títulos, además del impreso, el Intec tiene una amplia colección de libros electrónicos y cada día crece (17,700 al momento de esta entrevista). Los estudiantes pueden acceder a ellos a través de diversas modalidades tanto en el campus o desde fuera.

Arboleda explica que aspiran a que la biblioteca esté en la “palma de la mano”, pero hay muchas restricciones por el tema del derecho de autor. Por ejemplo el catalogo en línea lo tienen disponible a través de cualquier dispositivo, pero el sistema de préstamos dependerá de la exigencia del proveedor, pues algunos permiten que el usuario los bajen a los dispositivos, otros con acceso en línea 24/7 y otro solo en el campus.

Aunque afirma que cada año la colección se enriquece, con el libro impreso se está volviendo más difícil. “Creíamos que iba a ser más fácil e incluso más sostenible económicamente y no ha sido así porque las grandes empresas prácticamente se van convirtiendo en monopolio y ellos ponen las reglas de juego e incluso quieren poner cuotas por número de veces que se baja un documento”.

Arboleda destaca que el Internet es una industria y lo que se accede libre es un porcentaje mínimo con relación a lo que tiene valor científico porque eso cuesta y se adquiere bajo licencia.

Recorrido. La biblioteca de Intec, así como los laboratorios, es parte de la estructura fundamental de la universidad, destaca Arboleda. De ahí que ese espacio de 3,600 metros cuadrados fue levantado en el centro del campus.

A diario llegan en promedio 1,000 usuarios, de los cuales el 15% son externos. Tiene un horario de lunes a viernes de 8:00 de a.m. a 10:00 p.m; sábados hasta las 5:00 de la tarde y los domingos hasta las 4:00.

Cuenta con espacios para grupos, docentes, hemeroteca, de acceso directo y para capacitar usuarios especializados en acceso a datos, servicio que se le brinda también a profesionales externos. Tiene libros electrónicos de literatura universal y obras cortas que se pueden llevar en tabletas para estimular la lectura en los jóvenes. También algunos están en audio.

Hay una estación para acceder al catálogo en línea y cuando se elige un libro se puede ver virtualmente el lugar que ocupa en la estantería y las publicaciones que están a su lado. Cuando se escoge un libro en línea aparece el resumen de la obra, los temas y cantidad de ejemplares disponibles.

La web tiene un buscador que rastrea autores por sus escritos o sobre ellos y además busca por palabras.

Uno de los orgullos de Arboleda es la sala dominicana del Intec, que ha sido depositaria de valiosas colecciones privadas, como apoyo a la preservación del patrimonio intelectual criollo, en su mayoría en humanidades. “Entendemos que sin esas raíces no es posible echar follaje”.

Y como anécdota sobre su importancia cuenta que desde España una joven que hacía un doctorado en literatura hispanoamericana pudo acceder a obras de Juan Bosch, luego vino al país a completar su investigación, logrando una tesis con máximos honores.

Vínculo social. Para Arboleda la biblioteca representa uno de los vínculos con la sociedad al destacar que la igualdad de oportunidad de acceso a la educación no es solo a través de lo formal, sino de los recursos que se pueda poner a disposición de todos sin intermediación.

Afirma que el primer rasgo fundamental de la biblioteca como instancia pública es el libre acceso a información con vocación de conocimiento y pluralidad a través de lo virtual y lo presencial.

Pero no se trata de una búsqueda desorganizada, expresa, sino a través de una estructura de conocimiento que tiene que ver con normas internacionales y criterios profesionales.

“El tema de formar individuos para que interactúen en el mundo del conocimiento, es una responsabilidad de la universidad”, expresó, al lamentar que no se está formando individuos para ser gestores de información con vocación de conocimiento, sino simple consumidores.

Es por esto que asegura la universidad se ha empeñado en ofrecer un espacio para la investigación y la generación de nuevos conocimientos, coexistiendo entre lo que está registrado en formatos tradicionales, impresos, multimedia y otras modalidades a través de herramientas tecnológicas que ayudan a buscar resultados pertinentes.
Igualmente dice se preocupa por la formación de sus usuarios a través lo que denomina “alfabetización informacional”.

Señala que el Intec enfatiza el tema de la lectura y la escritura a través de diversas estrategias.

“Que usted pueda hacer una búsqueda sin perderse en millones de páginas, sin perderse en millones de palabras, sino de la manera que el sistema le devuelve como respuestas es más coherente con sus expectativas”.

Arboleda considera que la biblioteca debe ser un espacio de continuación de lo que sucede en el aula para lo cual debe tener interlocutores válidos. “Es lo que normalmente no existe en la realidad y se ven alumnos muy desorientados y haciendo trabajos tipo copy page porque no se articula un equipo en torno a la docencia, en la cual el bibliotecario es una parte fundamental”.

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