La Biblioteca Antillense Salesiana (BAS) es una de las bibliotecas dominicanas, que apuesta a la filosofía dominicana. Juan Tomás Valenzuela La Biblioteca Antillense Salesiana (BAS) es una de las bibliotecas dominicanas, que apuesta a la filosofía dominicana. Juan Tomás Valenzuela
El centro cuenta con 80 mil volúmenes de origen puertorriqueño, cubano, dominicano, haitiano, organizados por temas y región.

La Biblioteca Antillense Salesiana (BAS) se especializa en temas de filosofía. Es un espacio modesto, pero que tiene claros sus objetivos: ayudar a pensar y conocer críticamente nuestro mundo. Con más de 80 mil volúmenes, este espacio constituye un tesoro bibliográfico y documental; y pocos saben de las riquezas que ella guarda. Aquí se encuentran por separado, colecciones completas de Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Haití. Y es que su principal meta es fomentar el estudio filosófico, con especial atención al pensamiento dominicano, por esto es llamada también, “Santuario del pensamiento filosófico dominicano”.

Por cada tema, la BAS dispone de una colección completa, información vieja, pero también más moderna, de títulos y autores específicamente dominicanos, aunque también ofrece amplias colecciones de los más destacados pensadores humanísticos de Occidente. Posee, además, una hemeroteca con colecciones completas de revistas y series periódicas ya desaparecidas.

“Servimos de forma gratuita a estudiantes, lectores e investigadores. Siempre buscamos la forma de ofrecer un buen servicio, ya que no tenemos la facilidad para tener técnicas modernas”, reveló su propulsor, el padre Jesús Hernández, quien indicó que acudió al INTEC para que le facilitaran sistemas de educación, pero que su colaboración ha sido en pequeños espacios. “Todo se ha hecho pensando en grande, pero de realización lenta”, dijo el sacerdote español.

Destaca que la biblioteca la visitan escritores, historiadores e investigadores, entre otras personas, que buscan documentarse para escribir libros sobre la historia dominicana, de filosofía… “Vienen a buscar lo mejor de la filosofía, porque dicen que en ningún sitio encuentran libros dominicanos como aquí, y de hecho nadie importa más libros de filosofía que nosotros”.

Sus espacios

La BAS tiene seis aulas, una transitoria, dedicada a temas de la historia dominicana, con más de 3000 mil libros; así como una sala de trabajo.

“Otra sala es la “Referencia”, es como un archivo general de la nación. Aquí se encuentran libros que no los tiene otras bibliotecas, así como diccionarios, enciclopedias y catálogos de carácter universal”, resalta el sacerdote, quien afirma que los libros más usados son los de filosofía, religión, lengua, arte, entre otras colecciones.

Además, la BAS tiene 24 tesis de Santo Tomás, escritos antes de 1930. En la “Sala de Reserva”, se encuentra una serie de obras generales, en orden alfabético, colecciones en varios volúmenes, obras sin autor y revistas; en tanto, que en la “Sala Dispersa”, se pueden encontrar libros de religión, temas salesianos y antillanos; literatura en castellano, temas culturales, de educación, política-económica, sociología, biografía e historia y crítica literaria.

Entre los temas secundarios, se destacan, literatura en lenguas modernas, estudio de lenguas clásicas, cocina, comunicación, escolares, ciencia, deporte. Las obras de autor individual aparecen por orden alfabético, sección de colecciones, de instituciones, libros y folletos, así como publicaciones del Estado Dominicano en sus tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Autores

Entre los autores que se destacan en las salas de la BAS están Emilio Rodríguez Demorizi, Julio Jaime Julia, Juan Isidro Jimenes Grullón, Marcio Veloz Maggiolo, Joaquín Balaguer, Juan Bosch, entre muchos más. Son más de 15, 000 los títulos de temas dominicanos, además de numerosas tesis de grado de innumerables generaciones de las universidades dominicanas.

Entre los libros de filosofía se aprecian autores internacionales, cada uno con su biografía, sus obras, personalidad y comentarios, siendo estos Agustín, Aristóteles, Balthazar, Newton, Niko, Newman, Maquiavelo, Marx y Freud, Nietzsche, entre otros. “En cuanto a los tratados doctrinales, se pueden observar los de metafísica, lógica, dioses del arte de la ciencia, de la cultura, cada uno con su historia; revistas de filosofía”, señala el sacerdote, quien afirma, que la BBAS cuenta en su haber con un espacio con toda la correspondencia de los libros que se han pedido, de los que se han conseguido y de las cartas de solicitudes que se han enviado a las instituciones.

“En cuanto a la parte de la iglesia Latinoamericana y la iglesia Católica también la tenemos aquí”, sostuvo el sacerdote, los cuales calificó de valor extraordinario. También, se aprecia en la BAS libros de Teología del pensamiento puertorriqueño, antología del pensamiento técnico y cultural de Puerto Rico, los cuales fueron pedidos por correspondencia, cuyas facturas son pagadas en dólares.

Donaciones

Esta biblioteca no tiene un aporte fijo de ninguna institución, asegura el sacerdote, quien confirma que “ he enviado miles de cartas a diferentes instituciones solicitando que favorezcan la biblioteca”.

A la pregunta sobre cómo obtienen los recursos para adquirir libros, explica que “conseguimos los libros a través de la simpatía de los demás. No recibimos nada fijo de ninguna institución, pero al final de año pagamos todo lo que gastamos, ni los jefes míos saben cómo pago.”

El sacerdote acaba de recibir de la Biblioteca Misionera de Valencia, la donación de 29 cajas de libros, de los cuales ha donado a otras bibliotecas. También, recibió donaciones de la Fundación Padre Sheck. “Ellos se enteraron de esta biblioteca y también nos envían libros”.

Llegada de la biblioteca a RD

La BAS fue fundada en Arroyo Naranjo, Cuba, en 1957. Sus primeros pasos se reducían a manuales de textos, suficientes para las asignaturas científicas, humanísticas y filosóficas. Su fundador, el padre Jesús Hernández, junto a otros sacerdotes, permanecieron allí por tres años, ya que en 1960, tuvieron que salir de Cuba rumbo a Aibonito, Puerto Rico, debido a las dificultades y “martirios por las inseguridades que se vivían en ese país”.

A su llegada a Puerto Rico, en 1960, crearon el Instituto Técnico Salesiano (ITESA), donde impartían “con confianza absoluta las clases”. Sin embargo, esta situación duró poco tiempo, ya que el gobierno puertorriqueño estaba en contra de ellos y de su filosofía de enseñanza, por lo que en 1969 tuvieron que salir, “unos en barco y otros en avión” hacia la República Dominicana. En tierra dominicana, continuaron primero como escuela técnica y habilitaron unas cinco aulas, donde luego montaron la biblioteca especializada de temas dominicanos, con más de 15 mil libros de literatura, filosofía, religión, todos donados por diversas instituciones que las enviaban por correo y otros pagados por la BAS “de una forma muy pobre”.

Impulso
La biblioteca fomenta el estudio filosófico, con especial atención al pensamiento dominicano”.

Especialidad
Así como nació esta biblioteca, se ha mantenido, especializándose en el dominio de la filosofía dominicana y del Caribe”.

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