Viernes, 05 Enero 2018 05:12

Corripio: apostillas para un centenario

Manuel Corripio Manuel Corripio

El año 1938 marca un momento definitorio en la ausencia de Juan Bosch de la República Dominicana, al salir hacia Puerto Rico el 13 de enero. También sería determinante su encuentro mágico con el Maestro Eugenio María de Hostos, en la Biblioteca Carnegie, en San Juan, donde tuvo, según sus propias palabras, “la fortuna de vivir en la entraña misma de uno de los grandes de América, de ver cómo funcionaba su alma, de conocer en sus matices más personales el origen y el desarrollo de sus sentimientos”.

En ese tiempo, en la historia de los Corripio se escribía un nuevo capítulo con la llegada al país de José Luis (Pepín), con apenas cuatro años.

Fue precisamente cuando laborara en la Casa Corripio, propiedad de Ramón, el hermano mayor de Manuel, donde Bosch redactó “algunas páginas que enviaba a Barahona”, para ser publicadas en el periódico Las Brisas del Birán, que aparecían con el seudónimo de Rigoberto de Fresni. “Ahí escribí mis primeros cuentos”, recordaba Bosch. Lo hacía en las tardes de domingo, su tiempo libre. Uno de esos textos es el siguiente:

“Yo quiero ser, entre los hombres, hombre,
Yo quiero ser entre los bravos, bravo.
Quiero llegar a donde Dios se esconde,
y al mismo Dios arrebatarle el rayo”.

Aunque en sus tiempos de estudiante en el Colegio de La Salle, Pepín se sintió atraído para desarrollar una carrera intelectual y de profesión liberal, el magnetismo familiar de los negocios se convirtió en aplastante contrapeso. En el colegio participaba en la edición del periódico escolar y tomaba parte en actividades sociales. Además, realizó varios años de la carrera de Derecho en la Universidad de Santo Domingo.

¿Cómo no iba a estar su destino marcado por los negocios si ya a los 15 años recibió la emancipación de firmar cheques, con una concepción de la vida de ni pensión, ni jubilación ni abdicación: recuérdese que don Manuel, siendo nonagenario, cumplía los mismos horarios de sus empleados? En esa línea, Pepín ha repetido que “Nada más trabajoso que pasarse la vida trabajando como si trabajar fuese un trabajo. Hay que hacer del trabajo una diversión”.

Hoy, el emprendurismo marca la economía nacional, y hasta un emprendedor de oficio llegó a convertirse en alcalde. Mucho antes, Corripio había sentado raíces en ese campo. Quizá siguiendo la afirmación de Albert Einstein de que “La imaginación es más importante que el conocimiento”, él ha sostenido que “Antes que la inteligencia están la voluntad, el trabajo y la perseverancia”.

Pepín es hombre de pensamiento e ideas; a los medios de comunicación y la editorial, se agrega la trascendente misión de la Fundación Corripio, con el patrocinio del Premio Nacional de Literatura, en coordinación con el Ministerio de Cultura, y los demás galardones colaterales de la institución social y cultural, como los Ciencias Sociales y Jurídicas, Ciencias Naturales, Artes y Comunicación. También figura el Premio Familia Corripio Alonso.

Como he estado (contando) la relación humana, de afectos y de compromiso con el país, entre Bosch y la familia Corripio, quiero evocar (un) gesto de entonces: Don Juan se encontraba en una situación familiar muy difícil, y acudió a Pepín, a través de Euclides Gutiérrez Félix: necesitaba 100 mil pesos, que para la época en que sucedió equivalían a (100 mil) dólares, y le envió en venta el reloj Rolex que le había obsequiado John F. Kennedy, presidente de los Estados Unidos. Pepín le envió la suma solicitada y el Rolex. (Otro regalo de Kennedy: revólver Smith & Wesson especial, de 5 tiros, calibre 38, concha de nácar, y firmado por el mandatario estadounidense.)

En la tarde del 16 de agosto, en el inicio formal de la construcción del Instituto Superior de Agricultura (ISA), en Santiago de los Caballeros, el presidente Bosch expresó:

“No en balde Santiago en este momento puede presentar a la República el ejemplo de una generación empeñada en desarrollar industrialmente al país, y desarrollarlo no sólo para el provecho de los industriales, sino para el provecho de los que trabajan en las industrias. Tenemos el ejemplo que quiero señalar de los hermanos León Asencio. La nueva fábrica de cigarrillos de los hermanos León Asencio tiene como accionistas a sus propios trabajadores. Eso quiere decir que esos industriales nuevos de Santiago también están avanzado en el concepto moderno de lo que significa la justicia social”.

Curiosamente, la firma León Jimenes citada por Bosch, también cumplió su centenario en 2004. Todos los ciudadanos tienen compromisos con el destino de su país. En este centenario de los Corripio, confiamos en que esa familia continuará contribuyendo con el presente y el futuro de la nación dominicana.